La actriz estadounidense deslumbró con un look inspirado en la mitología griega, pero el uso de unas antiguas joyas de origen persa durante la alfombra roja abrió un intenso debate entre expertos, historiadores y usuarios en redes sociales.
Zendaya volvió a acaparar todas las miradas durante la gira promocional de “La Odisea”, la nueva película dirigida por Christopher Nolan, pero esta vez no solo por su impecable estilo. La actriz estadounidense quedó en el centro de la conversación luego de aparecer en la premiere de Londres usando unos exclusivos pendientes elaborados con medallones de oro de aproximadamente 3.000 años de antigüedad, piezas consideradas de enorme valor histórico y arqueológico.
En la esperada adaptación cinematográfica de la clásica obra de Homero, Zendaya interpreta a Atenea, la diosa griega de la sabiduría, la estrategia y la justicia. Por ello, junto a su reconocido estilista Law Roach, apostó por una estética completamente inspirada en la antigua Grecia, con un elegante vestido de alta costura y accesorios que evocaban el mundo clásico.
Sin embargo, fueron precisamente esos accesorios los que terminaron convirtiéndose en el centro de la polémica.
Los pendientes pertenecen a la colección privada de Barron London y fueron creados por el prestigioso joyero Glenn Spiro, quien incorporó antiguos medallones de oro a un diseño contemporáneo dentro de su colección “Materials of the Old World”. Estas piezas, procedentes de la antigua Persia —actual Irán—, datarían aproximadamente del primer milenio antes de Cristo, por lo que superan los 3.000 años de antigüedad.
De acuerdo con especialistas en arqueología, estos medallones originalmente no fueron creados como pendientes. La arqueóloga Annelise Baer explicó que probablemente formaban parte de un objeto ceremonial o decorativo de alto estatus dentro de las antiguas civilizaciones persas. Su característico diseño con forma de roseta o rayos solares era frecuente en piezas reservadas para miembros de la élite de la época.
Aunque las joyas fueron adaptadas para convertirse en pendientes modernos, numerosos usuarios en redes sociales cuestionaron la decisión de exhibir objetos con semejante valor histórico en una alfombra roja. Para algunos críticos, este tipo de piezas debería permanecer únicamente en museos, colecciones patrimoniales o espacios destinados a su conservación, debido al riesgo que implica utilizarlas como accesorios de moda.
Otros, en cambio, defendieron la elección de Zendaya y señalaron que las joyas pertenecen legalmente a una colección privada especializada en arte antiguo. Además, destacaron que su exhibición en un evento internacional también permite acercar este tipo de piezas históricas a millones de personas que de otra manera nunca conocerían su existencia.
Hasta el momento, ni Zendaya ni Law Roach han respondido públicamente a las críticas surgidas tras la premiere. La actriz ha mantenido el foco en la promoción de “La Odisea”, considerada una de las producciones cinematográficas más ambiciosas del año y uno de los proyectos más importantes de Christopher Nolan.
Esta no es la primera vez que Zendaya utiliza la moda como una extensión del personaje que interpreta. A lo largo de su carrera, la actriz ha sido reconocida por transformar cada alfombra roja en un espectáculo temático, trabajando junto a Law Roach para desarrollar estilismos que dialogan directamente con las películas que promociona.
Durante la gira de “La Odisea”, por ejemplo, también lució un vestido inspirado en la Victoria de Samotracia, una de las esculturas más famosas del arte helenístico, reforzando la estética mitológica que acompaña al filme.
Mientras algunos consideran que este tipo de elecciones representan una forma innovadora de unir historia, arte y alta costura, otros sostienen que utilizar objetos arqueológicos como accesorios de moda puede banalizar su importancia cultural. El debate continúa creciendo en redes sociales y entre expertos en patrimonio, convirtiendo a Zendaya nuevamente en una de las celebridades más comentadas del momento.
Con esta aparición, la actriz demuestra una vez más su enorme influencia dentro de la industria de la moda y el entretenimiento, aunque en esta ocasión su espectacular look también abrió una discusión sobre los límites entre el lujo, el patrimonio histórico y la preservación cultural.










